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martes, 15 de abril de 2025

Prerrománico asturiano (II)

En esta entrada he juntado los tres monumentos que son los más espectaculares de todos los que hemos visitado estos días y son los máximos exponentes del período ramirense, llamado así por desarrollarse durante los reinados de Ramiro I (842-850) y de su hijo Ordoño I (850-866). Los tres tienen en común el situarse en unos entornos magníficos, totalmente aislados y a los tres se llega mediante agradables paseos que te preparan para lo que te vas a encontrar.
San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco se encuentran en las faldas del monte Naranco, muy cerca de Oviedo. Aquí se encuentra el Centro de Interpretación del Prerrománico Asturiano, donde proporcionan mucha información de todo el prerrománico y donde se compran las entradas para las visitas guiadas a ambos monumentos, pero resulta que los lunes la visita es por libre, sólo está el vigilante que va abriendo ambos monumentos de forma alternada.

San Miguel de Lillo

Un agradable paseo desde el Centro de Interpretación nos lleva hasta la iglesia de San Miguel de Lillo (o de Lliño). Fue mandada edificar hacia el 842 por el rey Ramiro I y todo parece indicar que fue la iglesia de un conjunto palaciego. La primera impresión es la de una iglesia desproporcionadamente alta para su longitud, la explicación es bien sencilla: solo se conservan los dos primeros tramos de las tres naves, el resto se derrumbó en el S.XI y la capilla de la fachada este es posterior. El año 1850 se hizo una restauración quedando el edificio tal y como se puede ver ahora. A pesar de todo, los detalles escultóricos de las jambas de la puerta, así como las celosías de las ventanas de las fachadas oeste y sur (originales) son espectaculares. En el interior se conservan bastantes restos de las pinturas originales recientemente restauradas. Inexplicablemente no dejan hacer ninguna foto del interior ni tan siquiera sin flash.
De camino a San Miguel de Lillo.
San Miguel de Lillo (S.IX).
Celosía en la fachada oeste.
Fachada sur de la iglesia.
Otra celosía en la fachada sur.
Cabecera de la iglesia.
Jamba del portal de entrada.
Un cónsul ordenando el inicio de los juegos.
Escena de los juegos con un león y un saltimbanqui.
Decoración de los contrafuertes.
Material reaprovechado en la cabecera.
Pinturas en la nave sur (foto Ministerio de Cultura).

Santa María del Naranco

Cuando llegas a Santa María del Naranco, lo primero que te pasa por la cabeza es... ¡Que iglesia mas rara! Resulta que no se construyó como iglesia, no se sabe con certeza si era un pabellón de caza o el Aula Regia donde Ramiro I recibía a los representantes de otros reinos, otras teorías postulan que sería el mausoleo del propio Ramiro I.
El edificio consta de dos plantas, la inferior cubierta con bóveda de cañón y que parece que fue unas cuadras, el alojamiento de los soldados o un almacén. A la planta principal se accede por sendas escaleras externas y consta de una única gran sala, con tres arcos abiertos en los extremos que comunican a sendos miradores. Esta sala está cubierta con bóveda de cañón con arcos fajones que terminan en medallones sobre los capiteles de las columnas sogueadas cuádruples. En los miradores se repite la misma decoración con medallones y capiteles sobre columnas sogueadas simples, se aprecian los encajes donde debían ir las celosías que ejercían de balaustradas. En uno de los miradores se encuentra una gran piedra que ejercía las funciones de altar. Ambos miradores tiene unas vistas privilegiadas sobre la ciudad de Oviedo.
Santa María del Naranco.
Lateral con las escaleras del acceso principal.
Fachada de poniente.
Fachada oriental
Planta inferior a modo de cripta o cuadras.
Detalle de la fachada de poniente.
Interior de la nave única.
Detalle de los capiteles y las columnas sogueadas.
Medallones entre los arcos.
Otro modelo de los medallones.
El "altar" situado en una de las balconadas.
Con vistas a Oviedo.
Arcos de las balconadas.
Se ven los encajes de las celosías.
Detalle de uno de los capiteles.
Arcos en la parte superior de las balconadas.

Santa Cristina de Lena

Santa Cristina de Lena se encuentra en una colina con el valle del Lena a sus pies. Es una iglesia de planta de cruz griega, con una nave rectangular, dos capillas laterales, la cabecera cuadrada y el vestíbulo de entrada. Todo el edificio está reforzado por potentes contrafuertes.
La nave principal está cubierta con bóveda de cañón con cuatro arcos fajones que nacen de sendas columnas adosadas enlazadas por arcos de medio punto ciegos, entre los arcos aparecen medallones muy similares a los de Santa María del Naranco. Sobre el pequeño vestíbulo de entrada se sitúa la tribuna real, que ofrece una vista perfecta de toda la nave.
Sin duda alguna el elemento más destacable de la nave es el iconostasio que separa la zona destinada a los fieles, en un nivel inferior, de la zona del presbiterio. Consta de tres arcos de medio punto peraltados apoyados sobre columnas lisas de mármol con capiteles de estilo corintio clásico, y otra serie de arcos en la parte superior. Se pueden apreciar muchos elementos reaprovechados de una iglesia anterior, como pueden ser las cinco celosías de la parte superior o las losas con decoración visigoda a modo de cancel y en una de las cuales pone "El abad Flaino lo ofrece en honor de los apóstoles del Señor Pedro y Pablo". El altar principal está delimitado con tres arcos, con el central soportado por columnas sogueadas del mismo tipo y decoración que las de Santa María del Naranco.
Camino a Santa Cristina de Lena.
El entorno es bucólico.
La cabecera con el ábside cuadrado.
fachada oeste con el vestíbulo de entrada.
Ventana de la cabecera.
Ventana mozárabe de la capilla norte.
Pequeña ventana en el lateral de una capilla.
Interior del vestíbulo de entrada.
La nave principal desde la tribuna real.
Balaustrada de losas visigodas del iconostasio.
Detalle de los arcos del iconostasio.
Columnas sogueadas de la capilla principal.
Celosía visigoda reaprovechada.
Arcos laterales de la nave principal.
Medallón y capitel de uno de los arcos.
Medallón cuadrado en otro arco.

domingo, 13 de abril de 2025

Prerrománico asturiano (I)

Tras visitar la Colegiata de Santa Juliana en Santillana del Mar empezamos a recorrer el prerrománico asturiano. Se trata de un estilo arquitectónico que se desarrolló entre los siglos VIII al X en lo que fue el primer reino cristiano de la península tras la penetración musulmana el año 711. Del estilo visigodo hereda el uso del arco de herradura o el arco de medio punto peraltado y la planta basilical de tres naves con ábsides cuadrados. Una de las características más llamativas del prerrománico asturiano es la cámara del tesoro, una pequeña habitación situada sobre la capilla central con una ventana geminada o tripartita por la que se accedía desde el exterior con una escalera de madera, se supone que se usaba para resguardar las reliquias. También se pueden ver, o así nos lo parece, influencias mozárabes como el uso del alfiz en la decoración de las ventanas geminadas o los motivos vegetales de los capiteles.

Cangas de Onís.

Nuestra primera parada es en Cangas de Onís, capital del primitivo Reino de Asturias, donde se encuentra la pequeña Capilla de la Santa Cruz. Fue construida por el rey Favila, hijo de Pelayo, alrededor de un dolmen usado como altar y fue consagrada a la Santa Cruz el 27 de octubre del 737, por tanto sería la más antigua de todas las que visitaremos estos días. Fue reedificada el 1663, totalmente destruida durante la guerra civil y nuevamente reconstruida el año 1950, por lo que de la capilla original tan solo quedan los grandes bloques de la mitad inferior y poco más. Según la tradición, este capilla fue depositaria de la cruz de roble que Pelayo portó durante la batalla de Covadonga que el año 908 sería recubierta con láminas de oro y piedras preciosas por el rey Alfonso III el Magno, pasando a llamarse Cruz de la Victoria, y que actualmente se encuentra en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo.
El otro monumento y quizás el más emblemático de Cangas de Onís es "El Puentón". Aunque es conocido y publicitado como puente romano en realidad se trata de un puente medieval (S.XIII) que muy posiblemente fuera una reconstrucción de otro anterior de época romana. En el arco central hay suspendida una réplica a gran tamaño de la Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias.
Capilla de la Santa Cruz (S.VIII).
Cabecera de la Capilla de la Santa Cruz.
"El Puentón" de Cangas de Onís.
Reproducción de la Cruz de la Victoria en el puente.

San Salvador de Priesca.

Situada en el núcleo rural de Priesca, muy próximo a la villa de Villaviciosa, tiene el interés de ser uno de los escasos ejemplos de templos prerrománicos que no son promovidos por la realeza asturiana. La iglesia se consagra al Salvador el 23 de septiembre de 921 y se atribuye su fundación a un presbítero de nombre Juan. En una de las puertas vemos un cartelito indicando que las llaves están en la casa de enfrente, pero cuando llamamos no nos contesta nadie y nos quedamos sin poder visitar el interior. Aquí ya podemos ver los rasgos característicos del prerrománico asturiano: planta basilical con cabecera cuadrada, ventanas geminadas, la cámara del tesoro sobre la capilla central con su ventana geminada y las celosías de piedra en las ventanas simples.
Núcleo rural de Priesca.
Vistas hacia la Ría de Villaviciosa.
San Salvador de Priesca (S.X).
Cabecera de la iglesia.
Portal principal.
Ventana geminada con alfiz.

San Salvador de Valdediós.

En el recinto del Monasterio de Santa María de Valdediós se encuentra la iglesia de San Salvador, también conocida como "El Conventín". La visita (6,5€) se realiza mediante una audioguía que también incluye la iglesia y el claustro del monasterio.
El Conventín es la única construcción que perdura del conjunto palatino mandado construir por Alfonso III el año 875. Presenta la característica planta basilical de tres naves cubiertas con bóveda de medio cañón, tres capillas en la cabecera y una tribuna a los pies. La capilla central está delimitada por un arco ligeramente ultrapasado sustentado por dos columnas con capiteles decorados con hojas de acanto, alrededor del arco y en las paredes de la capilla se conservan algunos restos de la decoración pictórica original. Todas las ventanas geminadas tienen arcos de herradura y un alfiz decorado. Llama la atención la altura de la nave central iluminada por dos series de cuatro ventanas geminadas en la parte superior.
San Salvador de Valdediós "El Conventín" (S.IX).
Fachada sur con el pórtico real.
Fachada norte.
Exterior de la cabecera.
Ventana tripartita de capilla central.
Ventana geminada de la cámara sobre el altar.
Portal de acceso a los piés de la iglesia.
Ventana geminada sobre la entrada.
Detalle de uno de los capiteles de la entrada.
Capilla central con restos de pinturas.
Capitel de una de las columnas de la capilla central.
Detalle de los restos de pintura mural.
Nave central con la tribuna.
El Pórtico Real adosado a la fachada sur.
El monasterio cisterciense de Valdediós fue construido el año 1218, según consta en la inscripción del tímpano de la entrada del transepto norte de la iglesia, donde también aparece el nombre del constructor: el maestro de obras Gualterio. La iglesia es de estilo tardorrománico, con una sobria decoración según marcan los cánones de la regla cisterciense. Consta de tres naves cubiertas con bóvedas de crucería y un transepto que sobresale ligeramente de las naves laterales. Cada una de las naves tiene su correspondiente portada a los pies donde sí que hay algo más de decoración que no en el interior, aún se conservan restos de policromía en portada de la nave central. El claustro original románico fue sustituido por el actual renacentista, del original sólo se conserva la puerta de acceso al interior de la iglesia.
Monasterio de Santa María de Valdediós (S.XIII).
Cabecera de la iglesia.
Portada de la nave central.
Figuras orantes en unos de los capiteles.
Curiosa cara en otro de los capiteles.
Portada de la nave norte.
Portada de la nave sur en el interior del claustro.
Entrada del transepto norte, la "Puerta de los Muertos".
Detalle del arco con la inscripción de la fecha de construcción.
Nave central con bóveda de crucería.
Ábside de la nave sur.
Puerta de acceso a la iglesia desde el claustro.
Claustro renacentista.
La sencilla Sala Capitular.

Santa María de Bendones.

En la aldea de Bendones a las afueras de Oviedo se encuentra esta otra pequeña iglesia que sólo podemos visitar exteriormente. Aunque no está datada con exactitud, se estima que es una construcción del S.IX bajo el reinado de Alfonso II, Durante la guerra civil sufrió grandes daños que acabaron con un incendio en el año 1936, con lo que la iglesia se derrumbó parcialmente y se reconstruyó el año 1954. Tiene una sola nave longitudinal con la cabecera tripartita y una nave transversal de mayor altura que la principal. En la cabecera vemos la típica ventana tripartita que daba acceso a la cámara sobre el altar, las columnas y el alfiz son las piezas originales, también es original el pórtico de los pies. Completa el conjunto una torre-campanario exenta reconstruida sobre el zócalo de la original.
Santa María de Bendones (S.IX).
Fachada norte.
Ventana tripartita de la cámara en la cabecera.
Fachada sur con la torre-campanario.

Oviedo capital.

En lo que es propiamente el casco urbano de Oviedo capital no hay muchos monumentos prerrománicos. San Julián de los Prados está situada en un parque no muy lejos del centro y por cuestión de horarios no podemos visitar el interior, es una lástima ya que mantiene parte de la decoración pictórica original, por lo demás su estructura es la clásica del prerrománico: tres naves longitudinales con sus capillas en la cabecera con las ventanas de celosía de piedra y la ventana tripartita de la cámara sobre la capilla central.
Dentro del recinto de la Catedral de Oviedo está la Cámara Santa (S.IX), a su interior se accede en el recorrido de la catedral. Actualmente es donde se exponen las reliquias y las piezas más significativas del tesoro de la catedral como la Cruz de la Victoria, la Cruz de los Ángeles, el Santo Sudario y otras piezas curiosas como la sandalia del pie derecho de San Pedro. Justo bajo la Cámara Santa se encuentra la Cripta de Santa Leocadia a la que se accede desde el claustro y que suele pasar bastante desapercibida.
En la Plaza de la Catedral se encuentra la iglesia de San Tirso, de la construcción original del S.IX tan solo se conserva la cabecera con un arco tripartito actualmente cegado. El último vestigio prerrománico de Oviedo capital es la Fuente de Fontcalada (S.IX), es la única edificación de carácter civil de uso público que ha sobrevivido del prerrománico y es una lástima como ha quedado rodeada de edificios modernos.
San Julián de los Prados o Santullano (S.IX).
Cabecera de San Julián de los Prados.
Cabecera de la iglesia de San Tirso (S.IX).
Exterior de la Cámara Santa (S.IX).
Interior de la Cámara Santa.
Arqueta de las Ágatas (Rey Fruela II, año 910).
Cruz de la Victoria (Rey Alfonso III, año 908).
Cruz de los Ángeles (Rey Alfonso II, año 808).
El Santo Sudario.
La sandalia de San Pedro entre otras reliquias.
Cripta de Santa Leocadia bajo la Cámara Santa.
Fuente Foncalada (S.IX).

San Pedro de Nora.

En uno de los meandros del río Nora tras su confluencia con el Nalón, en un entorno realmente bucólico, se encuentra la iglesia de San Pedro de Nora. Esta iglesia fue construida bajo el reinado de Alfonso II el Casto durante el siglo IX y resultó incendiada durante la Guerra Civil, siendo reconstruida el año 1950. Es de planta basilical ligeramente trapezoidal con tres naves con cubierta de madera a dos aguas y rematadas por capillas cuadradas en la cabecera, en el exterior de la cabecera se dispusieron unos contrafuertes para dar solidez a las bóvedas de las capillas. La torre campanario exenta es un "invento" de la restauración del 1950 ya que no había ninguna evidencia de la misma.
San Pedro de Nora (S.IX).
Vista general.
Interior del vestíbulo de entrada.
La torre-campanario exenta.
Cabecera con la ventana de la cámara y celosías de las capillas.
Meandros del Nora.