viernes, 8 de diciembre de 2017

Completando la Gallia Narbonensis (II), Arles

En nuestra primera visita en Arles, la Arelate de los romanos, hacemos un pequeño salto de más de 1.000 años y comenzamos visitando la Catedral de San Trófimo (S.XII). Lo más interesante de esta catedral son el pórtico y el claustro, en la entrada al segundo compramos el Pass Avantage. Este pase, que cuesta 16 €, permite visitar todos los monumentos de Arles y también los museos.
El pórtico es realmente espectacular, aunque de dimensiones relativamente modestas. El tímpano exhibe un Pantocrator rodeado de los símbolos de los cuatro evangelistas. En el friso se encuentran representados los elegidos en el juicio final, según miramos a la izquierda, y los condenados a la derecha, los primeros miran hacia el pantocrator y los otros le dan la espalda. En la parte inferior, separados por columnas, toda una serie de santos, S. Bartolomé, Santiago, S. Trófimo... también hay escenas de la biblia representadas en el friso. En la página de www.monestirs.cat hay una explicación muy detallada del pórtico y del claustro.
Portada de la catedral de San Trófimo.
El pantocrator del tímpano.
Detalle de las esculturas de la portada con toda la tribu de santos.
Sarcófago con los restos de San Honorato, supuestamente.
El campanario, muy sencillo, visto desde el claustro.
Una de las dos alas románicas del claustro.
Interior del claustro.
Detalle de la decoración de las esquinas.
Un macho cabrío en una de las ménsulas.
Volvemos atrás en la historia para la siguiente parada, los Cryptopórticos del Foro Romano (S.I a.C.). El acceso a los mismos se hace desde el edificio del ayuntamiento. Estos cryptopórticos son, en realidad, los cimientos que se construyeron para nivelar y asegurar el foro romano. Tienen forma de U, exactamente como la plaza del foro, que estaría justo encima. Su estado de conservación y la solidez de la estructura es tal que, durante la última guerra, se usaron como refugio frente a los bombardeos aliados. Por todos lados se ven restos del foro, columnas, capiteles, restos de los frisos...
una de las galerías.
Trozos de columnas y capiteles del foro.
Restos del foro por todos lados.
Una capilla escondida en uno de los laterales.
Durante la última guerra se usó como refugio antiaéreo.
La estructura está en perfecto estado.
El teatro, construido a finales del S.I a.C., es otra de las visitas imprescindibles de Arles. Fue uno de los primeros teatros romanos construidos totalmente en piedra, y su capacidad era de... ¡10.000 espectadores!. Conserva las dos gradas inferiores, una de las torres del parascenium y parte del escenario, el pulpitum. De la decoración del fondo del escenario, solo quedan en pie dos columnas de estilo corintio. De esa decoración procede la Venus de Arles que actualmente se exhibe en El Louvre.
Una de las entradas al teatro.
Pasillo de acceso al semicirculo del orchestra.
Columnas del fondo del pulpitum o escenario.
Torre del parascenium.
Vista completa del teatro romano, falta el tercer nivel de gradas.
También hay restos de decoración por todos lados.
Reconstrucción del teatro romano.
El anfiteatro de Arlés, aunque es algo más grande que el de Nimês, no impresiona tanto como aquel. Al estar más integrado entre las casas de la ciudad su vista no es tan espectacular, tampoco está tan bien conservado. Al igual que el de Nimês, fue usado como fortaleza y como barrio, con casas en su interior, durante la edad media. De esa época son las cuatro torres defensivas que lo "adornan", resulta asombroso que la estructura romana haya soportado sin problema el peso extra de estas torres que, además son casi macizas..
Exterior del anfiteatro.
Grabado del estado del circo en 1686.
Una de las torres defensivas medievales.
Galería inferior, falta parte del suelo de la superior.
Vista general desde una de las torres medievales.
En la galería superior.
Una de las galerias secundarias inferiores.
Restos de gravados en el podium.
Entrada a la arena.
Las Termas de Constantino, justo en la orilla del Rhône, se construyeron a principio del S.IV, cuando Constantino I residió en Arles. Se conserva en buen estado poco más que el abside del caldarium, del resto de salas bien poca cosa. De camino a Les Alyscamps nos encontramos con una pequeña sorpresa, en la Place du Forum vemos dos columnas y parte de un pórtico empotrados en un edificio... es todo lo que queda del antiguo foro romano.
Vista exterior de las Termas de Constantino.
Interior del ábside del Caldarium.
El hipocausto del Caldarium.
Restos de mármol de la piscina del caldarium.
Las columnas del forum.
Y su cartel explicativo.
Nuestra siguiente visita, la necrópolis de Les Alyscamps, resulta algo accidentada. En realidad el recinto estaba cerrado pero, como la verja no estaba cerrada con llave, pasamos tan ricamente al interior. Cuando llegamos a la iglesia de Saint-Honorat, al final del paseo, vemos que hay unos operarios trabajando en su intarior. Suponemos que están instalando una exposición o algo parecido, pero igualmente nos colamos en la iglesia haciéndonos los turistas despistados. Al final nos dicen que hemos de irnos y, muy amablemente, nos llevan hasta la entrada en la furgoneta.
La Tour des Mourgues, S.I a.C.
Necrópolis de Les Alyscamps, sobre la Via Domitia.
Restos de la iglesia de Saint-Césaire-le-Vieux.
Un sarcófago muy clásico.
Otro bastante más elaborado.
Sarcófago paleo-cristiano con un crismón.
Abacial de Saint-Honorat en Les Alyscamps, S.XII.
El crucero bajo el campanario octogonal.
Abside de la iglesia.
Fantástica gárgola en la entrada.
Detalle "anatómico" de la gárgola... bien provista.
Les Alyscamps vistos por Van Gogh.
El Musèe de l'Arles Antique se encuentra a las afueras de la ciudad, y su visita resulta del todo imprescindible. La entrada está incluida en el Pass Avantage e incluye la audioguía en castellano. Es un museo moderno, luminoso, bien estructurado... las colecciones que presenta son absolutamente impresionantes. La primera sala que encontramos es la correspondiente a la prehistoria y protohistoria.
El Lion de l'Arcoule nos da la bienvenida.
Puñal de cobre del Calcolítico.
Estelas prehistóricas muy trabajadas.
Con muchos relieves de caballos.
Una vez pasada la zona de la prehistoria, empieza lo realmente alucinante. Esculturas y bustos en mármol, objetos de uso cotidiano, cerámica y vidrio, mosaicos, sarcófagos... la lista sería interminable. Si tuviera que destacar algunas piezas, mencionaría en primer lugar una barcaza fluvial de 31 metros de eslora (recuperada del fondo del Rhône practicamente intacta), la colección de bustos y esculturas, los sarcófagos, y los mosaicos. En cualquier caso, el resto de piezas que se exhiben son todas increíbles. De todas las fotos que fui haciendo - y fueron realmente muchas - he seleccionado y agrupado por temas las que más nos han gustado. Primero las esculturas y bustos.
Busto de Julio Cesar, S.I a.C.
Estatua de Augusto, S.I a.C.
Lucius César, S.I d.C.
Gaius César, S.I d.C.
El emperador Tiberio, S.I d.C.
El emperador Adriano, S.II d.C.
Galo cautivo en bronce.
La Venus de Arles, S.I a.C. (original en el Louvre.)
Busto de Afrodita o Venus, S.I a.C.
Estatua de Neptuno, S.II d.C.
Hay un objeto que está expuesto de forma preeminente, es un Clipeus Virtutis (medallón o escudo botivo) del año 26 a.C. La importancia del mismo radica en su inscripción, en ella se menciona a Octavio con el título de Augusto, que significa divino. En otras palabras, el fin de la república y el inicio del imperio.
El senado y el pueblo romano al emperador César Augusto, hijo del divino (Julio), cónsul por octava vez han ofrecido este escudo en homenaje a su coraje, su clemencia, su justicia, su piedad hacia los dioses y la patria.
La barcaza (denominada Arles-Rhône 3) es impresionante. Fue descubierta el 2004 y está datada del S.I d.C. y, en el momento de su hundimiento, transportaba 30 toneladas de piedra para construcción. En la web del National Geographic hay un estupendo reportaje acerca de su descubrimiento.
Pero también la cantidad de objetos de uso cotidiano, muchos también rescatados del fondo del Rhône, resulta impresionante. Algunos son casi únicos, como el caso de dos gladios en un estado de conservación excepcional, otros nos han llamado la atención por su delicadeza...
Un gladio es su funda, solo falta la empuñadura.
Y este fuera de su funda, menos trabajada que la anterior.
La barcaza Arles-Rhône 3.
Vista desde la popa.
Multitud de ánforas recuperadas del Rhône.
Objetos de Terra Sigillata procedente de Hispania.
Jarra de cerámica del S.I-II... ¡encantadora!.
Tuberías de plomo, también rescatadas del fondo del Rhône.
Lingotes de plomo...
Y piezas de estaño y cobre.
Jarras de vidrio.
Estatuilla en bronce de un gladiador, S.I d.C.
La parte dedicada a los mosaicos dispone de una pasarela para poder verlos desde arriba, una gran idea. Sin embargo no permiten utilizar el flash para las fotos, como la iluminación no es de la mejor del museo las fotos quedan "más o menos".
Mosaico de Orfeo.
El mosaico de Aiôn.
Detalle del mosaico de Aiôn. La embriaguez de Dyonisio.
Otro detalle de la embriaguez de Dyonisio.
El rapto de Europa.
Detalle del mosaico de La Medusa.
La visita al museo termina en la sección dedicada al arte funerario, principalmente estelas y sarcófagos. Lo más llamativo es la colección de sarcófagos paleocristianos del S.IV d.C., la mayor parte proceden de la necrópolis de Les Alyscamps.
Estelas funerarias.
Tapa de un sarcófago clásico.
La zona de los sarcófagos.
Sarcófago de los esposos, S.IV d.C.
Sarcófago de Marcia Romana, S.IV d.C.
Sarcófago de Concordius, S.IV d.C.
Sarcófago de la entrega de la ley a San Pedro, S.IV d.C.
Sarcófago de la Casta Susana, S.IV d.C.
Para los amantes del impresionismo Arles es una ciudad muy especial. Vincent Van Gogh se estableció en ella el año 1888, dando comienzo a un periodo de 15 meses de una actividad casi frenética... ¡unos 300 cuadros!. La Fondation Vincent Van Gog de Arles acoge exposiciones sobre el pintor y el arte moderno en general. También hay una ruta señalizada, Le circuit Van Gogh, para ir localizando cada uno de los lugares que inspiraron algunos de sus cuadros. Como colofón a nuestra visita a Arles nos acercamos al Puente de Langlois, que pintó en cuatro ocasiones, actualmente ya es conocido como el Puente de Van Gogh.
El puente de Langlois.
Tal como lo pintó Van Gogh.
La luz y el paisaje que enamoró a Van Gogh.
¡Y por supuesto a nosotros!
Ha sido un día intenso y... ¡agotador!. Como ya no damos mas de sí, nos volvemos a Nîmes para descansar y programar nuestro último día en tierras de la Provence.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchas gracias por tus comentarios!!!